CAMPEONES DE LA LDM 2012-2013

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martes, 15 de enero de 2013

¡Nós sí que somos foda!



Qué menos que citar a Ronaldinho El Grande (adalid del fútbol bonito, profeta de los goles imposibles, cuyo secreto hermano gemelo, cual hombre de la máscara de hierro, le reemplazaría muchas veces en el Camp Nou, para desespero de muchos) y colocar a Ronaldo I el Devorador (de goles, títulos y récords, primero, de copiosos almuerzos, hembras y hasta señoritas con rabo, después) como ilustración para glosar nuestra gloriosa gesta ante Barça TV. Qué bien os sienta mi ausencia, mamones. Eso sí, acabada mi magna obra, no descarto pasarme por el forro al médico y meterme bajo palos. Total, para lo que más necesito la mano derecha, tengo también la otra...

Para no faltar a nuestra irremediable cita con la historia, volvimos a ganar. Otra vez. Sí, somos la leche. Ante un rival tradicionalmente complicado (de paliza en paliza nos ha llevado, vamos), con chavales jóvenes y correosos, aunque alguno de ellos tal vez demasiado quejica. La paliza, esta vez, se la dimos nosotros. De juego y goles. Nuestro contundente triunfo, por 7-2, habla bien a las claras de nuestras intenciones en esta temporada. Esta vez, además de emborracharnos y hacer el cabestro en la cena (normalmente, la mejor velada del año), queremos firmar nuestra propia leyenda...

Prueba del enorme funcionamiento del equipo fue que Evo, máximo anotador, no participó directamente en ninguno de los tantos, pese a su aspecto de yonki, y que  Cassano, máximo asistente, sólo lo hizo en uno de ellos. Eso sí, su juego, como de costumbre, fue clave. Abrió el marcador Crouch, autor de un hat trick y capaz de jugarse las pelotas (literalmente) por el bien común. Galiamín, motivado hasta límites insospechados (lógico) puso su grano de arena con dos golitos más, completados por Toquero, autor también además de dos asistencias, como Supermánager, y Arizmendi, quien, cómo no, entabló "amistad" con el meta rival en la última jugada. Soldevilla, por un golpe en una costilla (o agujetas en la pelvis, vaya usted a saber...) fue baja de última hora y se perdió el festival. A buen seguro se roería más tarde las zarpas, tras conocer la brutal exhibición protagonizada por nuestros héroes...

No estuvo tampoco Martín Palermo, relevo habitual de El Gato, que sigue como cheerleader en el banquillo, uniformado por si debe saltar al campo (mejor que no). Bajo palos, debutó Jesús Mariano Barthez. Jesús Mariano, porque somos así de cabrones. Y Barthez, por despedirse de la concurrencia en El Manolo besando la calva de Galiamín. Vale, era Blanc quien le besaba a él en la mucho más aburrida realidad, pero el gesto me lo ha recordado así que... Para el recuerdo, además de sus acertadísimas intervenciones, hasta a involuntarios remates en propia puerta, las broncas que se han llevado algunos en los córners. Eso es mandar, hostias. Como nosotros en la tabla. Imagino. Y por muchas jornadas.


Pichichi.

Evinho. 12 goles.
Arizmendi. 6 goles.
Cassano. 6 goles.
Crouch. 6 goles.
Supermánager. 6 goles.
Galiamin. 3 goles.
Soldevilla. 3 goles.
Martín Palermo. 1 gol.
Toquero. 1 gol.

Laudrup.

Cassano. 13 asistencias.
Supermánager. 8 asistencias.
Evinho. 6 asistencias.
Arizmendi. 3 asistencias.
Toquero. 3 asistencias.
Crouch. 2 asistencias.
Martín Palermo. 2 asistencias.
Soldevilla. 1 asistencia.

lunes, 17 de diciembre de 2012

¡¡¡Segundos!!!



Sí, vale. Quizás me he dejado llevar por la euforia. Pero, para seros sincero, para seros franco... mejor sincero, quedar segundos es la recontrarrehostia para un equipo tan humilde como el nuestro. Vale, ahora seremos ultrajados de manera salvaje en la liga de los buenos. O no. Pero, lo más importante, es que estaremos allí. Necesitábamos un empate ante el As, y lo logramos. 6-6.

El equipo, conmigo de titular por pelotas y para todo el partido, era para echarse a temblar. Mucho. Pero superamos todas las adversidades. No importó que los rivales se nos subieran a las barbas tocando y tocando, recurriendo al portero jugador a la desesperada. Empatamos, sí, pero ese empate tuvo sabor a victoria. Crouch, enrachado, logró tres de nuestros seis goles. Evo, casi con el rabo, los otros tres. Cassano, con gran toque y letales asistencias, Palermo, sembrado bajo los palos, y servidor, arrastrándose, aportamos nuestro granito de arena.

Madrugar, al final, valió la pena. Por eso, propongo entrar en el sitio elegido para el vermú de la guisa que vemos en la imagen superior. Vale, en el mítico local andreuense no podrá ser por razones de fuerza mayor. Y porque sería de muy mal gusto, dicho sea de paso. Pero tras haber logrado lo que hemos logrado, hay que celebrarlo. A lo grande. Joder ya. Más que nunca, siempre a sus pies.

El Gato.

Pichichi.

Evinho. 12 goles.
Cassano. 6 goles.
Supermánager. 6 goles.
Arizmendi. 5 goles.
Crouch. 3 goles.
Soldevilla. 3 goles.
Galiamin. 1 gol.
Martín Palermo. 1 gol.

Laudrup.

Cassano. 12 asistencias.
Evinho. 6 asistencias.
Supermánager. 5 asistencias.
Arizmendi. 3 asistencias.
Crouch. 2 asistencias.
Martín Palermo. 2 asistencias.
Soldevilla. 1 asistencia.
Toquero. 1 asistencia.

Sin despeinarnos


El penúltimo partido del año fue un espectáculo. No de luz y de color, pero casi. Ganamos. Por 4-3. Empezamos por detrás en el marcador. Evo, no obstante, en su primera jugada, se encargó de poner el empate con un slalom marca de la casa tras asistencia (es un decir) de Arizmendi en el saque de centro. Balón a la escuadra, rebote en el palo y adentro. Poco después, Supermánager nos colocó por delante con un tiro ajustado al palo tras asistencia de Martín Palermo, decisivo en el choque. No sólo para goles. También los da. Y los marca. Me veo condenado a hacer de cheerleader en la segunda vuelta :-(

Nuestros contrarios igualaron de nuevo el marcador, pero Cassano, tras una asistencia de Solde que llegó a su vez tras una gran recuperación de Arizmendi, volvió a dejar las cosas como estaban. Es decir, a nuestro glorioso equipo por delanter en el marcador. Los contrarios, desesperados, optaron por tratar de buscar la igualada recurriendo al portero delantero. Algo que, al final, fue su condena. La defensa, con el desgaste incansable de Crouch, no cedió un ápice. Toquero y Galiamin, ausentes, a buen seguro se habrían sentido orgullosos de nuestro despliegue. Palermo, tras un balón colgado, se asistió a sí mismo con la mano e impulsó el esférico con el pie para anotar el 4-2. Según confesó, pudo cumplir su sueño de girarse y celebrar un gol antes incluso de que el balón traspasara la línea. Los rivales, en el último suspiro, recortaron otra vez distancias. Para nada. El triunfo, otra vez por la mínima, volvió a ser nuestro.


Pichichi.

Evinho. 9 goles.
Cassano. 6 goles.
Supermánager. 6 goles.
Arizmendi. 5 goles.
Soldevilla. 3 goles.
Galiamin. 1 gol.
Martín Palermo. 1 gol.

Laudrup.

Cassano. 9 asistencias.
Supermánager. 5 asistencias.
Evinho. 4 asistencias.
Arizmendi. 3 asistencias.
Martín Palermo. 2 asistencias.
Crouch. 1 asistencia.
Soldevilla. 1 asistencia.
Toquero. 1 asistencia.

jueves, 29 de noviembre de 2012

Tropezón y éxtasis


No, no son los nombres de los nuevos DJ's de moda, aunque puedan parecerlo. Es el resumen perfecto de nuestras últimas dos semanas futbolísticas. Del honroso traspiés ante el Sport (3-1) pasamos a tocar el cielo en el último suspiro ante El9 (6-5). En ambos casos, jugamos sin Evo. En el primero, por deberes patrióticos. En el segundo, por molestias de última hora en el hombro. Tampoco pudimos contar con Toquero, enfrascado en sus labores. Eso sí, para el último de nuestros duelos sí contamos con el triunfal regreso de Galiamin. Hasta hubo una suerte de polinha, ejecutada en este caso por Crouch... Ya entraré en detalles.

Del choque ante el Sport queda el golazo de Supermánager: sombrero dentro del área a un contrario con la izquierda y chutazo a la escuadra con la derecha. Para mí, firme candidato a gol del año, junto con el chicharro de Arizmendi, el que nos dio nuestro agónico triunfo ante El9. El gallego, perfecto relevo de Carballo (algo así como "me he hinchado a repartir hostias", confesó en su entrada en el vestuario, tras pelearse verbalmente con prácticamente todos los contrarios...) anotó de tacón en el último suspiro, tras una preciosa jugada coral. Pese a que el rival contaba con muy buenos mimbres, nuestros héroes supieron aguantar el tipo. Solde, quejoso por su falta de puntería, se convirtió en el man of the match con un hat trick. Palermo, por su parte, dio un buen recital de paradas ante un rival arduo y peleón.

Solde abrió la lata, pero El9 se marchó pronto en el oculto e inoperante luminoso de La Nevera de Baco de Rueda por 1-3. Galiamín contestó con el 2-3, a pase de Supermánager. Tras el 2-4 rival, el propio colomense le dio una asistencia a Cassano que este no desaprovechó para volver a recortar distancias (3-4). Acción, cómo no, a su vez contestada por nuestros rivales para poner otra vez tierra de por medio. Por lo menos, hasta el final de la primera parte. Entonces, fue cuando una polinha ejecutada por Crouch se encontró con las manos de un defensor rival. Los gritos de Supermánager, secundado por Cassano desde el banco y el propio Crouch, algo adormilado, desde el córner, hiceron despertar al colegiado. Solde, cómo no, no marró la ocasión para empezar a apuntalar su hat trick y permitir que nos largáramos con 4-5 al descanso.

Pero las matemáticas no son el fuerte de nuestro ilustre perico. No por lo menos a esas horas de la mañana. Aunque anotó el empate a cinco con un fuerte disparo, durante muchos minutos no dudó en creer que seguíamos un tanto por debajo en el marcador. Aguantamos el tipo. Como jabatos. Y Arizmendi, a nada y menos para el final, selló nuestro triunfo. Los rivales, a la desesperada, optaron por jugar con portero-jugador. Sin éxito. Ya es un hecho. Jugaremos la liga de "los buenos" (joder, menuda responsabilidad implica esto...). Desde luego, hay que celebrarlo. Confío en cerrar la fecha pronto.



Pichichi.

Evinho. 8 goles.
Arizmendi. 5 goles.
Cassano. 5 goles.
Supermánager. 5 goles.
Soldevilla. 3 goles.
Galiamin. 1 gol.

Laudrup.

Cassano. 9 asistencias.
Supermánager. 5 asistencias.
Evinho. 4 asistencias.
Arizmendi. 2 asistencias.
Crouch. 1 asistencia.
Toquero. 1 asistencia.

sábado, 17 de noviembre de 2012

Imparables



Imparables. El año pasado, ése era el mantra que repetía cuando recogía balones del fondo de mi portería. Ya sabéis, intentando que una mentira, repetida mil veces (y un millón, si se tercia) se convirtiera en verdad, como promulgaba el infame Goebbels. Esta temporada, en cambio, los que son imparables son los bravos guerreros que defienden nuestros colores (claro, cada uno va como buenamente puede) en la pista, mientras servidor vive los duelos desde el banquillo, si bien en este último entorchado jugué (es un decir) durante unos instantes.

Esta vez, casi como de costumbre ante nuestros sufridos compañeros de La Xarxa, la victoria fue inapelable. Evo se anotó tres tantos (vale, dos con carambola, pero se los concedemos, ¿no?) y tanto Supermánager como Cassano se apuntaron nuevas muescas a su colt. El gran Toquero, imprescindible, aunque el gol se lre resista, se encargó de asistir al colomense. Arizmendi se fajó contra todo y contra todos, pero no tuvo suerte con los disparos. Y eso que apuntaba "hacia arriba", como decían las consignas. ¿O era al revés? Tras ese tanto inicial, llegó el 2-0, con colaboración contraria. Nos marchamos 2-1 al descanso, tras balonazo en los morros de Martín Palermo, mi efectivo reemplazo bajo palos, sustituido a su vez por Cassano. Chutazo a la escuadra. Imparable. También.

Pero los imparables este año somos nosotros. Del 2-1, pasamos al 5-1, con nueva carambola y bellos tantos de Cassano y Evo, quienes se intercambiaron a su vez las asistencias, si no recuerdo mal. Y si es así, corregidme, chavales, que otra vez me dejé la libreta en el vestuario ;-) Los contrarios, cuando el duelo moría, recortaron otra vez distancias para situar el mágico 5-2 final en el marcador. Cómo no, hay euforia. De ahí que, además de la tradicional verbena de final de temporada, se planteara hacer otra de paso de ecuador. Por mí, encantado. De lo que se trata, es de no parar. De seguir siendo imparables. Como hasta ahora. Confiemos en que mi regreso (cada vez más próximo) no joda el invento...

Pichichi.

Evinho. 8 goles.
Arizmendi. 4 goles.
Cassano. 4 goles.
Supermánager. 4 goles.

Laudrup.

Cassano. 7 asistencias.
Evinho. 4 asistencias.
Supermánager. 2 asistencias.
Arizmendi. 1 asistencia.
Toquero. 1 asistencia.

miércoles, 31 de octubre de 2012

El nuevo Dream Team


Así es, estimados compañeros. Ya no tiene sentido callárnoslo por más tiempo. Más que nada, por si dentro de nada ya no podemos decirlo. Ya sabéis que, además de Los Reyes del Siglo XXI, somos Los Reyes de la Irregularidad. Pero por ahora, al menos por ahora, nadie nos puede quitar las dos victorias consecutivas con las que hemos arrancado la temporada. Cassano, tras dejar el feo vicio que compartía con cracks de la talla de Cruyff o Prosinecki, se está destapando como todo un motor. Y de 16 válvulas. Nada de diesel. En nuestro segundo duelo de la temporada, volvió a tener protagonismo, al lado de un Evo metido a malabarista del balón (ahora la ves, ahora no), un Arizmendi enchufado y un Supermánager tan implacable en el área contraria como expeditivo cuando es menester en las inmediaciones de la propia. No a la altura del simpar Metesaquer, pero casi. Con semejante elenco, Martín Palermo de nuevo bajo los palos, Crouch y Toquero aportando desgaste para el rival y oxígeno para los nuestros y servidor aún metido a cheerleader, el triunfo estaba asegurado. 7-6 ante Radio Marca. Héroes, tal y como clamó el lesionado Soldevilla al conocer la noticia.

Apache, por motivos de intendencia, y Galiamin, aún lesionado, se perdieron también un duelo en el que, para no perder la costumbre, empezamos palmando. Qué se le va a hacer. Como al Barça de Tito, parece que nos pone esto de las remontadas. Los contrarios se pusieron 0-2 y 1-3 en la primera parte, pero acabaron viéndose sorprendidos por todo un torbellino de juego de Las Dos Españas en la segunda mitad del entorchado. Otra vez, fue una cuestión de acoso y derribo. Sin medias tintas. No sólo remontamos. Qué va. Hasta nos pusimos 5-3. Y, después del 5-4, pasamos al 6-4, 6-5 y llegamos incluso al 7-5. Sólo la suerte, aliada con nuestros rivales en forma de dos goles poco ortodoxos en los últimos instantes del entorchado, les permitió a éstos maquillar el resultado hasta el 7-6 final. Un 7-4, o incluso el momentáneo 7-5 que conseguimos, habrían sido a mi entender más justos. Ahora, increíblemente, marchamos segundos en la tabla. Y hasta podemos aspirar al liderato si derrotamos a nuestros próximos rivales. Esta vez, puede que me lleve papel y boli, para plasmar como manda el Altísimo nuestras hazañas. Unas hazañas que, confío, no terminen cuando servidor pueda volver a meterse bajo los palos. Que San Ancisclo me oiga.

El entorchado, épico, acabó con Cassano, Arizmendi y Evo marcando a pares, ayudados a su vez por la colaboración de Supermánager en tareas ofensivas. El colomense, además, dio dos de los tantos. Evo, en sana competencia con un Cassano que sumó otra asistencia a su casillero, se apuntó también dos más. Tres, si le contamos un tanto en jugada personal marca de la casa, ahora que al fin se decide a remachar en lugar de regatear al meta, tal y como confesó él mismo en el remanso del bar El Manolo. Arizmendi, implicado a tope en tareas ofensivas, nuestro Ibra particular (hasta le pitan faltas que no son, como al sueco), también aportó su granito de arena en formato de pase de gol. Qué demonios. La temporada promete. Y mucho.


Pichichi.

Evinho. 5 goles.
Arizmendi. 4 goles.
Cassano. 3 goles.
Supermanager. 3 goles.

Laudrup.

Cassano. 6 asistencias.
Evinho. 3 asistencias.
Supermánager. 2 asistencias.
Arizmendi. 1 asistencia.

jueves, 25 de octubre de 2012

Arranque de campeón


En palabras de Cassano, nuestro MVP de la jornada inaugural, el estreno del glorioso equipo que defendemos en una nueva edición de la LdM fue sencillamente primoroso. Sí, primoroso. Para nada importó que nuestro rival, un remozado a la par que violento Mundo Deportivo, llegara a adelantarse por dos veces en el luminoso. Existente, pero impasible, en La Nevera de Baco de Rueda. La cascada de ocasiones fallidas durante la primera mitad del choque, al término de la cual nos marchamos con un 1-2 a todas luces inmerecido, dio paso a todo un recital de juego coral y efectividad en la segunda parte que culminó, como no podía ser de otra manera, con un épico triunfo por 8-4.

Grandes héroes se reunieron bajo el techo de La Nevera. Sólo faltaron Toquero, despistado, Galiamin, lesionado, Crouch, malito, y Apache, baja de última hora, seducido aparentemente más por las maratones que por el fútbol. Y al fin y al cabo, ¿para qué correr si al final no puedes acabar la jugada con un remate? Disquisiciones aparte, el equipo destilaba talento. Por todos sus poros. En la portería, Martín Palermo sustituía a vuestro servidor, convaleciente aún de una fractura en el meñique diestro, pero que se vistió de corto por si era menester su presencia. Gracias a los hados (y a San Ancisclo), no lo fue. Mi participación se limitó a ayudar a mi relevo en el calentamiento y a desgañitarme cual cheerleader/técnico desde el banquillo. No temáis. Ni pienso afeitarme la cabeza ni conminaros a levantaros "ben d'hora, ben d'hora, ben d'hora", si bien algunos encuentros serán a las 9.00. Por lo que me muero de ganas es por retomar mi tantas veces inmerecida posición bajo los palos. Pero en fin, vayamos a lo bueno.

El partido pintaba feo. Tosco. Los rivales apretaban. Por todo el campo. Y, pese a que nuestros héroes se plantaban con frecuencia en las inmediaciones del área contraria, el gol no llegaba. Ellos, por el contrario, transformaron en tanto su primera ocasión clara, en una contra de esas que tantas y tantas veces padecemos al inicio de temporada. Es lo que tiene andar cortos de preparación. Pero tranquilos. Con rodaje, se van a cagar. No tardamos mucho en empatar. Cassano, llegado la noche anterior de las Vascongadas, asistió a Evo para que éste anotara a placer. Propondré a la cúpula enviarlo a Sebastopol en vísperas de duelos complicados. A ver si a más distancia, mejor. El italograciense se apuntó cinco asistencias y un tanto. Nada mal, para empezar.

Al filo del descanso, MD volvió a adelantarse, en una jugada desgraciada, con rebote y cabezazo a bocajarro incluido ante los que nada pudo hacer Palermo, atentísimo para cortar posibles avances del rival con salidas fuera de sus dominios y abortar tiros lejanos. Un disparo de Supermanager, muy activo, al palo, en el último suspiro, y un remate cruzado de Soldevilla que no fue gol de milagro, por citar sólo algunas ocasiones, no lograron evitar que nos marcharamos por detrás en el marcador al descanso. En el banquillo, haciendo corrillo alrededor de Evo, hubo conjura. Vaya si la hubo.

Salimos en tromba. Nada de prisioneros. Y los encerramos en su campo. Los córners a favor se sucedían uno tras otro. El gol, los goles, tenían que llegar. Y llegaron. Y de qué manera. Arizmendi, nuestro poste en ataque, aprovechó otro pase de Cassano para anotar el empate. Desconcertados, nuestros rivales pronto se vieron superados por nuestro alubión de juego. Supermanager nos puso por delante con un tiro a la mediavuelta tras recuperación. Evo, otra vez a pase del italograciense, colocaba poco más tarde el 4-2 en el marcador. Y no contento con eso, en un arranque de furia, nuestro MVP se llevó el balón, superó la desesperada salida del meta rival con una plástica acción y remachó de cabeza el balón al fondo de las mallas, con un ímpetu que le llevó a meterse hasta a él mismo en la portería contraria. 5-2.

El rival respondió con un zurriagazo a la escuadra que ponía el 5-3 en el partido. Y con marrullería. Supermanager, tras un rifirrafe con un clon barbudo de Pepe, habló como debe ser, en el campo, marcando el 6-3. Y Evo, tras falta ensayada (o lo parecía) aprovechó el pase a la base del palo del inefable Cassano, receptor de feísimas entradas, para poner un 7-3 que Arizmendi, a pase posiblemente del propio italograciense (dato a confirmar y que será corregido si ustedes recuerdan lo contrario, camaradas) convirtió en un contundente y merecidísimo 8-3. Los contrarios recortaron aprovechando una acción poco afortunada de Palermo y se libraron del 9-4 después de que el clon pepiano (mandan huevos) fingiera falta en su área. Hasta el organizador habló con el refri para recriminarle que picara en tamaña y descarada argucia. Pero no importó. El triunfo, como el fútbol, al final fue nuestro.


Pichichi.

Evinho. 3 goles.
Arizmendi. 2 goles.
Supermanager. 2 goles.
Cassano. 1 gol.

Laudrup.

Cassano. 5 asistencias.