CAMPEONES DE LA LDM 2012-2013

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jueves, 25 de octubre de 2012

Arranque de campeón


En palabras de Cassano, nuestro MVP de la jornada inaugural, el estreno del glorioso equipo que defendemos en una nueva edición de la LdM fue sencillamente primoroso. Sí, primoroso. Para nada importó que nuestro rival, un remozado a la par que violento Mundo Deportivo, llegara a adelantarse por dos veces en el luminoso. Existente, pero impasible, en La Nevera de Baco de Rueda. La cascada de ocasiones fallidas durante la primera mitad del choque, al término de la cual nos marchamos con un 1-2 a todas luces inmerecido, dio paso a todo un recital de juego coral y efectividad en la segunda parte que culminó, como no podía ser de otra manera, con un épico triunfo por 8-4.

Grandes héroes se reunieron bajo el techo de La Nevera. Sólo faltaron Toquero, despistado, Galiamin, lesionado, Crouch, malito, y Apache, baja de última hora, seducido aparentemente más por las maratones que por el fútbol. Y al fin y al cabo, ¿para qué correr si al final no puedes acabar la jugada con un remate? Disquisiciones aparte, el equipo destilaba talento. Por todos sus poros. En la portería, Martín Palermo sustituía a vuestro servidor, convaleciente aún de una fractura en el meñique diestro, pero que se vistió de corto por si era menester su presencia. Gracias a los hados (y a San Ancisclo), no lo fue. Mi participación se limitó a ayudar a mi relevo en el calentamiento y a desgañitarme cual cheerleader/técnico desde el banquillo. No temáis. Ni pienso afeitarme la cabeza ni conminaros a levantaros "ben d'hora, ben d'hora, ben d'hora", si bien algunos encuentros serán a las 9.00. Por lo que me muero de ganas es por retomar mi tantas veces inmerecida posición bajo los palos. Pero en fin, vayamos a lo bueno.

El partido pintaba feo. Tosco. Los rivales apretaban. Por todo el campo. Y, pese a que nuestros héroes se plantaban con frecuencia en las inmediaciones del área contraria, el gol no llegaba. Ellos, por el contrario, transformaron en tanto su primera ocasión clara, en una contra de esas que tantas y tantas veces padecemos al inicio de temporada. Es lo que tiene andar cortos de preparación. Pero tranquilos. Con rodaje, se van a cagar. No tardamos mucho en empatar. Cassano, llegado la noche anterior de las Vascongadas, asistió a Evo para que éste anotara a placer. Propondré a la cúpula enviarlo a Sebastopol en vísperas de duelos complicados. A ver si a más distancia, mejor. El italograciense se apuntó cinco asistencias y un tanto. Nada mal, para empezar.

Al filo del descanso, MD volvió a adelantarse, en una jugada desgraciada, con rebote y cabezazo a bocajarro incluido ante los que nada pudo hacer Palermo, atentísimo para cortar posibles avances del rival con salidas fuera de sus dominios y abortar tiros lejanos. Un disparo de Supermanager, muy activo, al palo, en el último suspiro, y un remate cruzado de Soldevilla que no fue gol de milagro, por citar sólo algunas ocasiones, no lograron evitar que nos marcharamos por detrás en el marcador al descanso. En el banquillo, haciendo corrillo alrededor de Evo, hubo conjura. Vaya si la hubo.

Salimos en tromba. Nada de prisioneros. Y los encerramos en su campo. Los córners a favor se sucedían uno tras otro. El gol, los goles, tenían que llegar. Y llegaron. Y de qué manera. Arizmendi, nuestro poste en ataque, aprovechó otro pase de Cassano para anotar el empate. Desconcertados, nuestros rivales pronto se vieron superados por nuestro alubión de juego. Supermanager nos puso por delante con un tiro a la mediavuelta tras recuperación. Evo, otra vez a pase del italograciense, colocaba poco más tarde el 4-2 en el marcador. Y no contento con eso, en un arranque de furia, nuestro MVP se llevó el balón, superó la desesperada salida del meta rival con una plástica acción y remachó de cabeza el balón al fondo de las mallas, con un ímpetu que le llevó a meterse hasta a él mismo en la portería contraria. 5-2.

El rival respondió con un zurriagazo a la escuadra que ponía el 5-3 en el partido. Y con marrullería. Supermanager, tras un rifirrafe con un clon barbudo de Pepe, habló como debe ser, en el campo, marcando el 6-3. Y Evo, tras falta ensayada (o lo parecía) aprovechó el pase a la base del palo del inefable Cassano, receptor de feísimas entradas, para poner un 7-3 que Arizmendi, a pase posiblemente del propio italograciense (dato a confirmar y que será corregido si ustedes recuerdan lo contrario, camaradas) convirtió en un contundente y merecidísimo 8-3. Los contrarios recortaron aprovechando una acción poco afortunada de Palermo y se libraron del 9-4 después de que el clon pepiano (mandan huevos) fingiera falta en su área. Hasta el organizador habló con el refri para recriminarle que picara en tamaña y descarada argucia. Pero no importó. El triunfo, como el fútbol, al final fue nuestro.


Pichichi.

Evinho. 3 goles.
Arizmendi. 2 goles.
Supermanager. 2 goles.
Cassano. 1 gol.

Laudrup.

Cassano. 5 asistencias.

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