Qué menos que citar a Ronaldinho El Grande (adalid del fútbol bonito, profeta de los goles imposibles, cuyo secreto hermano gemelo, cual hombre de la máscara de hierro, le reemplazaría muchas veces en el Camp Nou, para desespero de muchos) y colocar a Ronaldo I el Devorador (de goles, títulos y récords, primero, de copiosos almuerzos, hembras y hasta señoritas con rabo, después) como ilustración para glosar nuestra gloriosa gesta ante Barça TV. Qué bien os sienta mi ausencia, mamones. Eso sí, acabada mi magna obra, no descarto pasarme por el forro al médico y meterme bajo palos. Total, para lo que más necesito la mano derecha, tengo también la otra...
Para no faltar a nuestra irremediable cita con la historia, volvimos a ganar. Otra vez. Sí, somos la leche. Ante un rival tradicionalmente complicado (de paliza en paliza nos ha llevado, vamos), con chavales jóvenes y correosos, aunque alguno de ellos tal vez demasiado quejica. La paliza, esta vez, se la dimos nosotros. De juego y goles. Nuestro contundente triunfo, por 7-2, habla bien a las claras de nuestras intenciones en esta temporada. Esta vez, además de emborracharnos y hacer el cabestro en la cena (normalmente, la mejor velada del año), queremos firmar nuestra propia leyenda...
Prueba del enorme funcionamiento del equipo fue que Evo, máximo anotador, no participó directamente en ninguno de los tantos, pese a su aspecto de yonki, y que Cassano, máximo asistente, sólo lo hizo en uno de ellos. Eso sí, su juego, como de costumbre, fue clave. Abrió el marcador Crouch, autor de un hat trick y capaz de jugarse las pelotas (literalmente) por el bien común. Galiamín, motivado hasta límites insospechados (lógico) puso su grano de arena con dos golitos más, completados por Toquero, autor también además de dos asistencias, como Supermánager, y Arizmendi, quien, cómo no, entabló "amistad" con el meta rival en la última jugada. Soldevilla, por un golpe en una costilla (o agujetas en la pelvis, vaya usted a saber...) fue baja de última hora y se perdió el festival. A buen seguro se roería más tarde las zarpas, tras conocer la brutal exhibición protagonizada por nuestros héroes...
No estuvo tampoco Martín Palermo, relevo habitual de El Gato, que sigue como cheerleader en el banquillo, uniformado por si debe saltar al campo (mejor que no). Bajo palos, debutó Jesús Mariano Barthez. Jesús Mariano, porque somos así de cabrones. Y Barthez, por despedirse de la concurrencia en El Manolo besando la calva de Galiamín. Vale, era Blanc quien le besaba a él en la mucho más aburrida realidad, pero el gesto me lo ha recordado así que... Para el recuerdo, además de sus acertadísimas intervenciones, hasta a involuntarios remates en propia puerta, las broncas que se han llevado algunos en los córners. Eso es mandar, hostias. Como nosotros en la tabla. Imagino. Y por muchas jornadas.
Pichichi.
Evinho. 12 goles.
Arizmendi. 6 goles.
Cassano. 6 goles.
Arizmendi. 6 goles.
Cassano. 6 goles.
Crouch. 6 goles.
Supermánager. 6 goles.
Galiamin. 3 goles.
Supermánager. 6 goles.
Galiamin. 3 goles.
Soldevilla. 3 goles.
Martín Palermo. 1 gol.
Toquero. 1 gol.
Martín Palermo. 1 gol.
Toquero. 1 gol.
Laudrup.
Cassano. 13 asistencias.
Supermánager. 8 asistencias.
Evinho. 6 asistencias.
Arizmendi. 3 asistencias.
Toquero. 3 asistencias.
Crouch. 2 asistencias.
Martín Palermo. 2 asistencias.
Soldevilla. 1 asistencia.
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