El fútbol al fin vuelve a brotar, fino y sedoso, por la lona que cubre el duro cemento de Baco de Rueda. La excelencia coral (todos los plumillas marcaron) mostrada ayer por los hombres de Las Dos Españas (9-4) es el camino a seguir. Una vez más, el balompié dio una lección a la política y al periodismo de lo que ha de ser la cohesión. Los mismos individuos que intercambian insultos y descalificaciones sobre el papel, han sabido forjar a cambio un equipo llamado a hacer historia si sigue en la senda marcada ante Imagina, nombre desde luego poco adecuado para el rival de ayer a tenor de su fútbol, si bien cuentan que el hombre más barbudo de Europa y parte del extranjero hace virguerías cuando lo que tiene delante es lienzo, pincel y psicotrópicos. A la apuesta por el buen juego del Mundo Púbico sólo le faltó pegada para cerrar antes el partido, pero supo mantener la línea creciente, no descuajeringarse y deshacer con premura el injusto empate a 4 que consiguieron sus caóticos rivales tras el descanso. Tampoco fue rémora para los fosforitos el peso de la alargada sombra de La Saeta Rubia y Metesaquer que la historia proyecta cada semana sobre el terreno de juego, ni la ausencia del pichichi Arizmendi y la verborrea Romariesca.
Soldevilla y Evo (su mejoría estilística le permitió ayer homenajear a Julian Ross con su chaqueta del Mambo C.F) siguen siendo los pilares de este equipo, la esencia de una filosofía de juego y los lanzadores de la mayoría de ataques. Potentísimo el primero, mágico el segundo, en torno a sus dos perfiles complementarios gira la cuadratura del círculo amarillo. Cabe, sin embargo, destacar que ayer, incluso cuando ambos calentaron el banco, el caos no se apoderó del equipo. Detrás, tienen a un ejército de gregarios cada vez más asentado.
El debut de Toquero aportó luz al equipo y no sólo desde su coronilla. El hecho de que aún no utilice el calzado adecuado acentúa su imagen de montañista contrastado, de hombre forjado en esplais o como boy-scout. Sin pañuelo ni casco de explorador pero con el nombre de su antiguo trabajo grabado a fuego en su camiseta, dio una lección de trekking persiguiendo a todos y cada uno de sus rivales y demostró cómo se juega al primer toque con sutiles caricias al balón. Recibió su premio con los cánticos de “lehendakari, lehendakari” y con un tanto nacido de las botas de Arandacadabra, ayer rebautizado (y ya van tres) como Camachito, por su virulencia verbal y por ser el único capaz de defender, en un diario plagado de izquierdosos secesionistas e incluso ecologistas y por tanto poco amigos de la ducha, los valores católicos, la integridad de Una nación histórica y un idioma hablado por cuatrocientos millones de personas.
Su hispanidad, sin embargo, no le impide rendir al mismo nivel con su club que con su selección. Ayer, se consagró su crecimiento: tres heridas por cada uno de sus tres goles marcados, así como dos asistencias entre las que destaca la genialidad que abrió el camino al equipo en los primeros compases. Desde el centro del campo, vio un pasillo entre las piernas del rival (su protuberancia no llegaba al suelo) y coló un caño que recogió y materializó Evo en su segundo intento tras rechazar el portero. Arandacadabra no es un dechado de virtudes técnicas, pero cada vez se oyen menos lamentos cuando llega al pabellón y hace mucho tiempo que no pincha un balón al intentar jugarlo. Ayer, incluso, jugueteó con el tacón en diversas ocasiones, lo cual desafío el orden de las cosas y los átomos, así que por un momento repentinos cambios en la gravedad hicieron caer a dos Danis a la vez.
Uno de ellos, Talentino, fue barrido en su punzante incursión conduciendo el balón por un defensa invisible que salió repentinamente de la imaginación del hombre barbudo (mientras gritaba “¡Enorme!” sin que nadie supiera por qué), pero el árbitro no vio nada. Pese a lo cómico de la jugada, Talentino volvió a demostrar su clase única mimando el cuero y colocando sus brazos en jarra, su potencia en trallazos que se estrellaron contra el palo. Se convirtió también en el primer jugador capaz de marcar pese a estar muerto clínicamente, motivo que llevó incluso a que en el vestuario se le intentara rebautizar con nombres macabros, funestos, indignos de mención. Nadie, en realidad, desea que sus problemas cardiovasculares (otra forma de acordarse de Julian Ross) acaben en tragedia.
Toda la resistencia que no tiene el Pulmón parece acapararla, por contra, el Crouch de Nou Barris, que también aportó su golito de rigor. Le falta su talento, sí, pero lo suple con inagotable persistencia en sus luchas por el balón, con movimientos contorsionistas inimaginables en su quijotesca y larguirucha figura. Su inteligencia táctica, además, le ha valido comparaciones con Sergio Busquets que tienen empalmada a la afición, que ve en él la verdadera clave de que este equipo no vislumbre techo en su evolución. Al menos, no ante rivales como el de ayer. Cuando aparezca uno de verdad, volverá la debacle y el fatalismo, pero mientras tanto soñar es gratis, no como los bikinis de entrecotte.
(P.S: El Gato de Sarrià sigue, bajo su armadura, comiendo la moral con sus recitales al portero suplente, que ni siquiera se ha atrevido a comparecer hasta el momento).
Vestuarios: Pulmón: “El día que no esté Gregorio, yo no vengo”, recogiendo el sentir colectivo.
A lamentar: La derrota ( 8-2)ante Radio Marca, que no mereció crónica.
Estadísticas:
Pichichi: Arizmendi (4), Camachito (3 ), Evo y Talento (2 ), Soldevilla, Crouch, y Toquero (1), Galiamin y Romario Blanco (0)
Laudrup: Evo (6), Camachito (2), Talento, Galiamin (1)
Zamora: Romario Blanco (un gol encajado), Camachito (2) y el Gato (15)
2 comentarios:
Extraordinaria anécdota la protagonizada por Amadeu para obtener una beca ONCE: ante un balón que había salido por lo menos 45 centímetros (distancia que tengo muy medida) ha negado la mayor y ha polemizado con el atónito refri.
Evo tuvo que mediar:
-No lo hace con mala fe, es sólo que no ve nada.
Es lo que tiene la resaca, que ahora me dura tres días... Y por cierto, Camachito, vale que lo he hecho mal, pero por ahora me han marcado 12 goles, no 15 ;-)
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