CAMPEONES DE LA LDM 2012-2013

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lunes, 23 de enero de 2012

Ari, ari, ari, Toquero lehendakari


Se trataba de defender el liderato con uñas y dientes. Y lo hicimos. Pese a las ausencias, con Evo lesionado, Galiamin y Apache renqueantes y Arizmendi laborioso. Nuestro glorioso equipo se apuntó a la épica para levantar un 0-3 adverso y acabar llevándose un trabajado triunfo ante Imagina Esplugues por 4-3.

El primer gol, el 1-3, anotado por el simpar Toquero, de tacón, como en la vida misma y tras asistencia de Solde (que envió un trallazo descomunal al travesaño poco antes) demostró bien a las claras que el grupo iba a sobreponerse al poco tino de su guardameta, un Gato tan poco felino como antaño.

La segunda parte, como debía ser, como tenía que ser, fue un torbellino de juego. Las ocasiones que se negaron a entrar en la primera mitad se enchufaron, y los palos nos echaron también una manita. Crouch, jugándose el tipo, anotó el 2-3 nada más empezar el segundo tiempo. Fue el colofón de una jugada coral, plagada de paredes, que evidencia el nuevo estilo de nuestro flamante conjunto, con pase final salido de las botas de Supermanager.

Solde, en jugada personal tras pase de Cassano, insistente en su revitalizado papel de puntal, colocó el empate en el inexistente luminoso de la Nevera. Y Supermánager, a muchos minutos del final, remachó el definitivo 4-3 tras una nueva asistencia del italo-graciense.

La defensa, férrea, no dio opciones a los rivales. El árbitro casi se cansó de oír como Super le iba preguntando cuánto faltaba. Pero la agonía no hizo acto de presencia. Lo que llegó, al término del tiempo reglamentario, fue el éxtasis. Por segunda semana consecutiva, seguimos líderes.


Pichichi.

Arizmendi. 6 goles.
Evinho. 5 goles.
Cassano. 4 goles.
Soldevilla. 3 goles
Supermanager. 3 goles.
Crouch. 3 goles.
Toquero. 1 gol.
Apache. 1 gol.


Laudrup.

Cassano. 8 asistencias.
Arizmendi. 4 asistencias.
Supermanager. 4 asistencias.
Soldevilla. 2 asistencias.
Evinho. 1 asistencia.
Crouch. 1 asistencia.
Toquero. 1 asistencia.

viernes, 13 de enero de 2012

Estadísticas tras la primera jornada de la segunda vuelta

Antes de oír protestas al respecto, señalar que las jugadas personales se han considerado como "gol y asistencia", como en los penaltis. A ver si así Evo se decide a acabar con la bola en la red alguno de sus eslalons marca de la casa ;-)

Pichichi.

Arizmendi. 6 goles.
Evinho. 5 goles.
Cassano. 4 goles.
Soldevilla. 2 goles
Supermanager. 2 goles.
Crouch. 2 goles.
Apache. 1 gol.


Laudrup.

Cassano. 6 asistencias.
Arizmendi. 4 asistencias.
Supermanager. 3 asistencias.
Evinho. 1 asistencia.
Crouch. 1 asistencia.
Toquero. 1 asistencia.
Soldevilla. 1 asistencia.


miércoles, 11 de enero de 2012

Magnánimos anal intruders





Es una lástima que glorias de la literatura romántica como Lord Byron o el gordo de Andy y Lucas hayan muerto (¿el gordo no ha muerto?), porque se necesita una pluma de ese calibre para glosar el canto al fútbol y a la vida que se ha visto esta mañana en Bac de Roda. Yo, pobre mortal, haré lo que pueda.

Un partido a las nueve siempre es un riesgo. Todos sabemos que la cultura del esfuerzo y el compromiso es uno de los pilares de este equipo, y que es una de las causas principales de que estemos donde estamos, es decir, en la liga de los paquetes. No me fiaba ni un pelo de que fuéramos ni siquiera cinco, aunque al final hasta siete valientes han participado en el derroche de pundonor, garra e incluso buen fútbol de hoy. Era el primer partido de la segunda fase y casi nadie ha querido perdérselo.

El duelo, todo hay que decirlo, ha empezado muy decantado hacia nuestro lado, porque las huestes de la radio del Conde han salido con uno menos. Contra cuatro, las Dos Españas ya han ofrecido un anticipo de la oda al balompié que sería luego el partido, pero sólo han conseguido un tanto. Cassano aprovechó una asistencia de córner de Supermanager para, con un toque de puntera, abrir la lata.

Quienes lean esto y no hayan visto el partido podrían creer que exagero, o que no tiene ningún mérito ganar contra cuatro. A ellos les digo: comedme los huevos. Y también: no os equivoquéis, sólo les ha faltado uno durante cinco minutos. Enseguida ha llegado el tío ese de la voz tan desagradable y Evinho, que bien podría llevar como sobrenombre Madre Teresa de Calcuta, le ha instado a pedir tiempo para que la victoria fuera en buena lid, y no fruto de la ventaja. Es más: ha obligado a Soldevilla a renunciar a una jugada de ataque y tirar la pelota fuera para que el recién llegado pudiera entrar. Dios sabe que mi estilo, y me atrevería a decir que el estilo fundacional de nuestro equipo, tiene mucho más que ver con protestar al árbitro o con insultar al rival en las duchas, pero bien está lo que bien acaba y lo dejaremos ahí.

La discutible política de Give peace a chance de Evinho me sirve para reclamar un nuevo adjetivo para nuestro equipo: ahora somos magnánimos. Y magno, que es una palabra que sólo se le parece pero que me va bien para seguir con la crónica, ha sido nuestro despliegue a partir de ese momento. ¡Qué circulaciones, qué remates, qué pocas cantadas del Gato! Al poco tiempo Arizmendi se sacaba de la manga un punterón que se colaba por la escuadra, y poco después Supermanager aprovechaba la penosa colocación del portero rival para marcar el tercero. Cassano, de potente disparo, hizo el cuarto.

El primer gol de los rivales coincidió con la primera cantada del Gato, que parece empeñado en que sus compañeros no le paguen la profesional que le tienen prometida si acaba algún partido con la portería a cero. Pero no puede hablarse de una reacción, porque los de la radio del Conde estuvieron todo el partido poseídos por el espíritu de su propietario; es decir, parecían lisiados.

También hubo momentos en que se apoderó de ellos el estilo de la columnista estrella de esa casa, histérico y protestón, pero predominó el tullidismo. Así que nada más marcar ellos Arizmendi consiguió el gol del partido: recibe de espaldas, media vuelta y zurriagazo. Cinco a uno y al descanso.

La segunda parte no tuvo demasiada historia. Los goles siguieron cayendo porque había hambre atrasada: Crouch marcó de cabeza tras una jugada propia de un Eibar-Sestao en el viejo Ipurua, Evinho convirtió otros dos a pesar de su homenaje continuo al Hijo del Viento, y Cassano engordó su famélica estadística con dos goles más. Uno de ellos, mal me está decirlo, de bella factura, sobre todo por lo que supone de ruptura con un pasado turbio de alcohol, drogas y alergia al despertador que parece felizmente superado: toque sutil para marcharse del primer rival, regate al segundo y pase a la red frente al portero.

Así que diez a dos. Vayan preparando sus hojaldres el resto de equipos del grupo porque nos hemos puesto el dildo y ya no vamos a quitárnoslo.

1. El Gato. Su segundo mejor partido del año, con las cantadas marca de la casa casi ausentes. Con las redlights en la punta de los dedos.

6. Arizmendi. Cada vez más un killer. Marcó e hizo marcar. Cañonero.

8. Cassano. Entrega desmedida, esta vez con acierto. Desintoxicado.

10. Evinho. Mira si es buena persona. Aportó la clase de siempre, esta vez a velocidad de tortuga para que todos pudiéramos apreciarla mejor. Messi nonagenario.

9. Soldevilla. Sobrio partido en defensa y ataque, aunque se quedó sin mojar. Protagonista de la única trifulca del partido. Old school.

Crouch. Se vació y consiguió el primer gol de cabeza de la temporada. El sábado se brindará por esa gesta. Santillana.


Supermanager. Aun renqueante, su zurda es de lo mejor que ha visto este equipo en mucho tiempo. Gol y colocación sin despeinarse demasiado. Davor Suker.

Toquero. Su ausencia le impidió aparecer entre el balón y la portería rival cuando chutaba un compañero. Hemos dicho que le regalaremos una moto con lo que ganemos en el torneo, porque hoy es su cumpleaños. Averiado.

Apache. La versión oficial habla de que está lesionado, pero las malas lenguas le atribuyen una frase lapidaria: "Demà és a les nou? No hi aniré ni boig". Sedicioso.

Galiamin. Baja por invalidez. Godó.

23. Arandacadabra. En Brasil. Camisinha.

lunes, 28 de noviembre de 2011

Con hambre, pero en el pozo





Baco de Rueda empieza a ser un profundo pozo para las Dos Españas, que sólo halla salida a su depresión con el almuerzo. A esas horas sigue incólume la concordia, pero empieza a distinguirse ya la necesidad de alcohol. Un conocido remedio a la impotencia, que ayer hizo acto de presencia tras otra derrota ante un rival de discretas condiciones, la Com, pero que hundió un poco más a un equipo que no alcanza a encontrar la puerta necesaria con la misma facilidad que sus adversarios.



Ni la sobria defensa que practica a ratos este equipo impidió el 5 a 3 final, en el que tuvo especial incidencia la fortuna de los radiofónicos subsidiados y los errores garrafales del colegiado. Esos dos factores, descontadas las lesiones y las ausencias clásicas, impidieron un resultado más equilibrado que hubiera descrito con mayor rigor la lógica previa del encuentro. Más si cabe después de que OMS avanzase al equipo a los pocos minutos con un cóctel de osadía, combinación y potencia que sobrepasó al guardameta contrario con una ajustada pelota al primer palo, previa habilitación de pared de un hábil Arizmendi. A ese inicio le falló la consistencia y la COM empató y se avanzó siempre con chuts alejados que Gato sólo pudo coger de las redes. Dominaba el tres a uno cuando Soldevilla y Arizmendi volvieron a jugar de ilusión para subir el segundo al marcador. Pase-chut de Soldevilla desde el tercio defensivo que Arizmendi, cercado por dos defensas, acierta a tocar milimétricamente con la goma de su bota lo justo para desviar y descolocar al portero.



La esperanza del gol se esfumó al poco con un gol ajustado desde el extremo del ancho y ágil Gigante. En ese momento las miradas hicieron poco más que caer al suelo para ya no recuperarse. Sólo un capricho que la diosa Fortuna regaló a Soldevilla permitió el tercer gol de Las Dos Españas. Otro chut desde zona defensiva que entró en la portería rival acompañado por las miradas extrañas de compañeros, rivales e infantes. Nadie supo del artefacto, muerto e inofensivo. El vecindario todavía habla de ese gol. Y nadie recuerda el 5-3 definitivo. Sólo la anotación en el acta del partido de un colegiado que se negó a conceder la ley de la ventaja a un Oms que había recibido antes de zafarse 1.500 moratones. Otra oportunidad de gol. Pero a esas horas, Fortuna ya le hincaba el diente al bocata de lomo adobado.


Gato. Desacertado. La distancia continúa confundiéndolo. Volvió a ser víctima de la mayoría de disparos de los contrincantes.


Arizmendi. Vivo. Su participación en los goles (incluso su mirada durante el tercero) fue indispensable para mantener la dignidad del equipo, pero en determinados momentos amasó en exceso el balón.


Soldevilla. Referente. Se echó el equipo a sus espaldas, pero no obtuvo la respuesta necesaria. Seguro en defensa y profuso en ataque.


Evinho. Lastimado. La calidad le permite dar un plus a pesar de su lesión, pero se nota que está tocado. No jugó demasiado.


Crouch. Impotente. Volvió a dejarse las canicas, pero esta vez sin suerte. Desmarques sin premio.


Toquero. Defensa y punto. Volvió a mostrar, a la par, aptitudes defensivas e invisibilidad ofensiva.


Bombero Torero. Se sumó al esfuerzo colectivo con ilusión y acabó como todos. Comiendo.

Pichichi.


Arizmendi. 4 goles.


Evinho. 3 goles.


Soldevilla. 2 goles


Supermanager. 1 gol.


Apache. 1 gol.


Crouch. 1 gol.




Laudrup.

Cassano. 3 asistencias.
Toquero. 1 asistencia.
Evinho. 1 asistencia.
Supermanager. 1 asistencia.
Arizmendi. 1 asistencia

sábado, 26 de noviembre de 2011

Crueldad Duradera

Es nuestro destino. Cruel, pero el nuestro. Cuando tenemos buenos mimbres, es cuando más se ceba la diosa Fortuna con nosotros. Coge la venda de la Justicia y ciega con ella tanto a El Gato (como de costumbre) como a sus compañeros en ataque. Nos marcan y no marcamos. Dita sea.

Tras las debacles por no presentarnos (éramos dos y portero al final) contra Ona (7-0) y la presentándonos contra El9 (tres y portero), caímos de nuevo, esta vez contra RAC1. Un ajustadísimo 4-3 que, en mi humíldisima (e interesadísima) opinión, no hace justicia a los méritos que acumulamos sobre el parqué (o el cemento, o la mierda que sea eso en lo que jugamos en Baco de Rueda... Por cierto, quema hasta con rodilleras).

Empezamos el duelo con poca puntería y con la lesión de Supermánager, que se resintió de sus problemas en el gemelo izquierdo. En un córner, se adelantaron los rivales. Volvieron a hacerlo en una jugada en la que servidor no estuvo correcto. Si no recuerdo mal, recortamos poco antes con el primer tanto de la mañana de Arizmendi. No obstante, nos marchamos 3-1 al descanso. Eso sí, multitud de balones se negaron a traspasar la línea de gol de la meta rival.

Tras el descanso, nos pusimos 3-2... Sólo para que acto seguido los contrarios se pusieran uno por arriba en jugada de uno contra uno, valga la redundancia. Una suerte en la que últimamente no ando tan fino como solía. Evo, pese a sus problemas físicos, acabó por no poder evitar la tentación (y las peticiones) para meterse en el fango. Marcó y salvó a vuestro sufrido servidor en una ocasión que veía dentro.

El refri, por cierto desastroso, se comió una posible falta sobre mi persona en el 2-0. Vamos, si se lo hago yo al otro me pita penalti. El chaval hasta me pidió disculpas después del duelo. Después, nos dio como falta indirecta una cesión (¿no era saque de banda?) y no me pitó falta al lanzarme al suelo fuera del área... Claro que no busqué el pie del rival, sino interceptar su remate, con lo cual igual esto último lo hizo bien... Vaya usted a saber... También hubo un penalti sobre Evo, en el último suspiro, que el muy mamón no quiso conceder... A pesar del ruido de la hostia. Ver para creer.

En fin, se acaba el año. El 28 de noviembre es nuestro último duelo de la primera fase. A ver cómo va.

1. El Gato. A pesar de alguna parada interesante, no mostró sus mejores bazas en el uno contra uno. Desacertado.

6. Arizmendi. El internáutico conmemoró su regreso a las pistas con dos tantos, pero le faltó acierto para convertir alguna ocasión más. Matador.

8. Cassano. Sus mañanas futbolísticas de sobe son ya del todo parte de la historia. O eso parece. Asistió a Arizmendi en uno de sus tantos y vio como Toquero evitaba que un par de sus remates subieran también al luminoso. Afianzado.

10. Evinho. Pese a estar lesionado, según confesó el propio interesado con "maldita alergia al fútbol", marcó un gol, dio el pase de otro y evitó un tanto rival in extremis, con el Gato otra vez por los suelos (físicamente, además de su moral). Kamikaze.

Toquero. Fajado en tareas defensivas, se extrapoló en sus funciones e incluso se las llevó al área contraria. Según confesó, le quitó dos goles casi cantados a Cassano. Encima, vio como un balón se estrellaba en el larguero tras rematarlo de cabeza y acabó besando la línea. Cassano pidió gol. Sin convencimiento y por si acaso. Muralla.

Apache. Aporta uno contra uno y buscó el remate desde fuera del área. Sin fortuna. Esperemos que no se desmoralice con la pobre clasificación que lleva un equipo que (valga la inmodestia) merece mucho más. Destacado.

Supermanager. Renunció a salir de juega la noche antes (con dos cojones), lo que demuestra su intachable compromiso con el equipo. Por ello, desde aquí reclamo desde ya para su persona el Premio al Compromiso del año, ex aequo con Evo. La lástima fue que se lesionara nada más empezar el duelo. Como Jari. Se pierde el último choque del año. Alitmanado.



9. Soldevilla. Baja por motivos laborales. Enredado.

Crouch. De viaje. Desplazado.

Galiamin. Baja por lesión. Descoyuntado.

23. Arandacadabra. En Brasil. Deportado.



Pichichi.

Evinho. 3 goles.
Arizmendi. 3 goles.
Supermanager. 1 gol.
Apache. 1 gol.
Crouch.
1 gol.



Laudrup.

Cassano. 3 asistencias.
Toquero. 1 asistencia.
Evinho. 1 asistencia.
Supermanager. 1 asistencia.

viernes, 11 de noviembre de 2011

La miseria es historia





Qué hermoso descubrir, cuatro años después, que uno puede competir contra cualqueira. El As, un equipo serio, con tres buenos jugadores y ni una sola castaña, nos habría metido no hace muchos meses un escandaloso 12-1, o un 14-1, los que les apeteciera. Pero Las dos Españas ya no son las que eran.


En el primer tiempo se aguantó el empate inicial durante un buen rato, con pocas ocasiones. Toquero protagonizó las dos acciones más destacadas del primer tiempo con dos remates bakerianos con los ojos cerrados. El primero, a la carn d'olla de un delantero que pasaba por ahí y que prosiguió el partido con un peculiar estilo locomotor. El segundo, tras asistencia de Evo, solo ante el portero, se fue al palo.


Un par de ocasiones más -Mondelo estuvo implicado- demostraron que en esta nueva era aquel equipo incapaz de nada que no fueran triunfos contra rivales menores a base de épica, apretar el culo y contraatacar. Pero no entraron y As se puso 2-0 arriba en dos acciones en que Cassano desmostró merecerse un ictus.


En el segundo tiempo, las cosas cambiaron. Una triangulación asombrosa entre Cassano, Supermanager y el Apache se saldó con gol de este último. Un golazo de los que no hace mucho sólo veíamos en la portería del Gato y en los vídeos del Brasil del '82. El rival, en una decisión estrambótica, había decidido jugar un correcalles y eso nos benefició. Sin embargo, en un exceso de entusiasmo que este cronista no se atreve a atribuir de nuevo a Cassano, el rival metió el 3-1.


Ahí se desmotró la potencia del equipo, que en una acción de Arizmendi -buen partido el suyo, sin insultos y con sólo una entrada criminal- logró el 3-2. En otra contra, y a sólo siete minutos del final, Supermanager logró el 3-3 con un chut colocado al primer palo. Cuando el partido o los puntos estaban puntos, la mala suerte se cebó con Gato Ramallets, que quedó deslumbrado en dos goles absurdos. El equipo bajó los brazos a tiempo para encajar un último gol y dejarlo en un muy decente 6-3. La miseria, señores, es historia.

El Gato. Flojo. Salvó al equipo en momentos claves pero tragó por partida doble en el tramo decisivo del partido.
Evo. Desfondado. Duró diez minutos. Descubrió tener asma, falló varios contragolpes claros y se fue para casa maldiciendo el puto calcáreo de su pie derecho.
Supermanager. Baluarte. Defendió con contundencia y se incorporó al ataque con criterio. No tuvo la ocasión de brillar en tángana alguna.
Apache. Incisivo. Marcó el gol de la mañana y lo probó en varios chutes lejanos.
Toquero. Expeditivo. Feísima su agresión testicular.
Crouch. Desafortunado. Se desmarcó como de costumbre pero no pudo finalizar las jugadas.
Cassano. Bipolar. Inspirado y participativo en ataque, decidió abandonar las tareas defensivas desde el primer minuto. Su indolencia le hizo merecedor de una espectacular pañolada.
Arizmendi. Logró un gol pero pudo hacer cuatro. Tuvo dos buienas ocasiones con 3-3 en el luminoso (¿?).

Pichichi
Evo 2
Supermanager 1
Apache 1
Arizmendi 1
Crouch 1

Asistencias
Ustedes me disculparán. Recuerdo una de Cassano, pero nos falta la del gol de Arizmendi.

viernes, 21 de octubre de 2011

Barrio


La suerte se cebó con Las Dos Españas, no se sabe aún si más rotas o más unidas que nunca tras el adiós a las armas de ETA. Sobre el césped de Back of wheel se vio una banda más desarmada todavía que la vasca. Tan sólo funcionó el brazo político de Las Dos Españas, el que elabora las jugadas, el de las buenas intenciones al defender. Todo lo contrario que el funcionariado televisivo, que, de blanco y al más puro estilo Madrid, no necesitaba demasiados segundos para acribillar al combinado amarelho. Uno, dos, tres, ¿cuatro? goles al iniciarse el partido, silenciaron a un equipo que se había presentado por primera vez con profundidad de banquillo y puntualidad. Cuentan que el número 7, que acabó con 23 puntos, pagó el desayuno al Gato después de decirle: "Jamás nadie me había tratado tan bien como tú".

Muy diferentes fueron las palabras que intercambiaron los chicos de barrio (amplia representación colomense, entre ellos un número 23 que homenajeaba a Tamudo) con Los Millonarios de Torrespaña. Ahí, en el reducto de extrarradio que resiste al otro lado del Besòs, empieza la historia que eclipsó el partido, una historia de barrio.

JP9, también conocido como el Cristiano de la Alameda, nació en octubre de 1985 en el seno de una familia tan humilde como numerosa ("el condón es de cobardes", cuentan que dijo su padre antes de sembrar cuatro semillas masculinas y una femenina en el vientre de su santa esposa). No hizo mal en procrear, pues entre las dificultades de la otrora conocida "Ciudad sin Ley" crecieron cinco universitarios muy bien dotados también para los deportes y las artes amatorias. Lo más cercano al superhombre que se ha visto fuera de la Alemania nazi brotó del Paseo de la Alameda. Pero ellos nunca perdieron la chispa de barrio.

Tras años de gimnasio, trabajos variopintos y peripecias de extrarradio, JP9 cayó en las filas de Las Dos Españas por culpa de la corrupción de un equipo que no sabía que después iba a tener que oír: "Eso os pasa por traer chavales del barrio". Fue una muestra más de la prepotencia burguesa que encendió la mecha del conflicto en Baco de Rueda. Con tres colomenses y un parado en sus filas, Las dos Españas iban a sudar hasta el final para intentar remontar el, qué sé yo, 213-0 que se imponía en el marcador.

Pero lo que no iba a permitir el Cristiano de la Alameda, pese a su espíritu conciliador (léase con ironía) y justiciero (esto es más cierto), es que le dieran una patada sin el balón de por medio con una goleada en contra en el luminoso cuando el partido encaraba la recta final. "Ah, no, se dijo", y se abalanzó sobre un pobre anciano al que rompió la cadena de plata ("para empezar no se puede jugar con cadena", le reprochó después) en una estampa tan cómica como lamentable, tumbado sobre él en el suelo con toda la intención de agredirle. Ahí se formó la tangana más grande que jamás haya visto este pacífico equipo, o al menos la más grande desde que el Romario blanco se fue del equipo para dedicarse a la descendencia. Entre el intercambio de pareceres, sin duda hay que destacar un diálogo que resume a la perfección la brecha digital, la distancia entre dos generaciones condenadas a entenderse:
- Tú cállate, calvo.
- Tengo más pelo que tú.
- Sí, en la polla.
Algunos tildaron a JP9 de "Al Capone" y cosas parecidas, pero sin duda la alusión al barrio fue la que más engrandeció a una plantilla crecida desde abajo, hecha a sí misma, o mejor dicho contrahecha a sí misma. Sin duda, "Pierluigi Collina", "el Matamoros de tve", fue el peor parado por su clasismo de etiqueta. Su reluciente y famosa coronilla corre peligro en futuros duelos. En lo que respecta al partido, a Las Dos Españas sólo les queda que tras las elecciones el cambio del ente público afecte también a su equipo de fútbol y una esperanza: que el TAS (o el tipo que tras el partido vino al bar a preguntar "quién se ha peleao") acepte estudiar la impugnación por la publicidad en la camiseta de TVE, expresamente prohibida por los nuevos estatutos de la televisión.

Resumo el uno x uno en un Lamentable generalizado (si queréis ampliar en la pieza de vestuarios), del que se salvan, por novedosos, los dos fichajes del periódico, aire fresco (supermanager de barrio y Alkiza, por ejemplo) que vendrá bien cuando el Flamengo se lleve a la tercera joya colomense del equipo.