Doña Suerte es una puta. A veces. En ocasiones, te muestra su más luminosa sonrisa, como en la campaña en la que nos proclamamos campeones, hace casi ya dos años. En otras, en cambio, te da la espalda, desdeñosa. El partido contra La Xarxa FC, la antigua Com, es una de las mejores pruebas de ello. Dominamos y merecimos ganar, pero al final firmamos un empate por 4-4.
La llegada al pabellón fue casi como la vuelta al cole. Por una vez, se reunió todo el equipo, con la ya sabida ausencia de Palermo, laboriosamente secuestrado, pero que se muere de ganas por volver a vestirse de corto en cuanto el destino se lo permita. La cita en la nevera de Baco de Rueda fue multitudinaria. Allí estaban servidor de ustedes, El Gato, así como Arizmendi, Cassano, Soldevilla, Galiamín, Supermánager, Evo, Crouch, felizmente recobrado de sus problemas físicos, Marujito Torres, Toquero... Incluso hizo acto de presencia El Ángel Leñador, ahora refugiado en México tras su paso por la China popular, quien se encargó de defender el marco de Las Dos Españas en la segunda mitad.
Lo de la mala leche de Doña Suerte empezó para El Carnicero ya antes del partido. Nos jugamos con una moneda quién empezaba el duelo y resulté agraciado. La perfecta labor defensiva propia y la falta de ideas de los rivales en ataque permitió que apenas chutaran un par de veces con peligro sobre nuestro marco. Nosotros, en cambio, nos adelantamos en el marcador, en una jugada en la que Arizmendi recuperó el balón y combinó con Evo para anotar el primero de sus tres goles de la mañana. Según señaló el propio Evo, el más celebrado de nuestra historia, con seis tíos en el banquillo. Aunque, a mi humilde entender, más estallido hubo en el 4-4 contra la Ser de hace dos años, aquel glorioso empate que nos dio el título y que en esta ocasión, a pesar de ser el mismo resultado, nos supo realmente a poco.
Llegamos al descanso con 1-0 y el Ángel Leñador saltó al campo. Los rivales empataron, tras una acción de falta en la que el atacante contrario se quedó solo y envió el balón al fondo de las mallas, una de las jugadas más jodidas para los porteros. No obstante, volvimos a marcharnos en el luminoso. Supermánager asistió a Arizmendi y éste marcó el 2-1. De nuevo, llegó el empate para nuestros rivales, en una jugada embarullada. Y de nuevo, cómo no. volvimos a escaparnos, con el tercer tanto de Arizmendi, de nuevo a pase de Supermánager, y el de Evo, tras recuperación en un córner.
A seis minutos para el final, íbamos 4-2. Llegó otra acción llena de rebotes y el balón, llorando, cruzó nuestra línea de gol para dar paso al 4-3. En los instantes finales, un penalti por mano involuntaria de Crouch les dio el 4-4 definitivo y todo un alegrón, representado alegóricamente (más o menos) sobre estas líneas. Protestarlo todo tiene premio. Sobre todo, porque ésa era nuestra quinta falta, tras darles el refri una que no era ni de coña. En cuanto a la claridad del penalti, si no hay voluntariedad... No sé... Eso sí, Crouch recordó que a él lo tiraron al suelo en el área rival en la primera parte y ahí no pasó nada... En fin.
Las cosas pudieron ser incluso peores. Podríamos haber perdido el entorchado. Pero, hacia el final, se ve que Doña Suerte decidió dejar de darnos la espalda y sonreírnos un poco. Esperemos que su sonrisa se mantenga de aquí al final de la temporada.
Pichichi.
Arizmendi. 11 goles.
Evinho. 4 goles.
Soldevilla. 3 goles.
Cassano. 2 goles.
Galiamín. 2 goles.
Supermánager. 2 goles.
Arizmendi II. 1 gol.
Evinho. 4 goles.
Soldevilla. 3 goles.
Cassano. 2 goles.
Galiamín. 2 goles.
Supermánager. 2 goles.
Arizmendi II. 1 gol.
Martín Palermo. 1 gol.
Ravanelli. 1 gol.
Ravanelli. 1 gol.
Laudrup.
Evinho. 10 asistencias.
Soldevilla. 3 asistencias.
Supermánager. 3 asistencias.
Arizmendi. 2 asistencias.
Galiamín. 2 asistencias.
Martín Palermo. 1 asistencia.
Marujito Torres. 1 asistencia.
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