Somos muy grandes. Enormes. Tanto que, tal y como se merecen los grandes, tampoco nos ha faltado esta temporada el típico atraco arbitral para que nuestros aficionados, si los tuviéramos, pudieran quejarse de pucherazo. Fue contra la Ser, el rival ante el que nos llevamos la LdM hace un año y pico. Nos derrotaron por 4-3, después de que el árbitro diera como falta una jugada que no era sancionable, según insiste Evo, concediera un gol fantasma a nuestros contrarios, tanto que, según Arizmendi, no llegó a traspasar la línea de gol, y enviara al limbo un penalti sobre el propio Evo que servidor vio diáfanamente desde su propia área... En fin.
De nada nos sirvió ponernos con dos goles por delante en el marcador. Evo, a pase de Marujito, inauguró el desconectado y oculto marcador de La Nevera. Cassano, tras recoger un balón rechazado, puso el 2-0 a nuestro favor. Los rivales empataron, gracias a un balonazo que, tras estrellarse en el bueno de Solde (a punto estuvo de peligrar su efigie grecorromana) se convirtió en su primer gol del duelo y aprovechar después la jugada de la protestadísima falta señalada sobre Evinho en uno de sus habituales encontronazos con el rival (lo que el denomina "meter el culo", vamos) que, normalmente, no suelen ser sancionados. Pero claro, los contrarios la habían cagado un par de veces al sacar mal dos córners y al refri, que pitaba de oído (de ahí que el felino instara a sus compañeros a "gritar como niñas" en cuanto algún defensor les rozara), le dio por compensar...
Con el 2-2 nos fuimos al descanso. Al poco de volver a ponerse el balón en juego, Evo marcó su segundo tanto de la mañana. El 3-2 dio paso al 3-3 con el ya nombrado gol fantasma, después de que un balón desviado por El Gato tras remate rival botara en la línea sin llegar a traspasarla, jura y perjura Arizmendi. Por mucho que peleamos, no logramos volver a adelantarnos en el luminoso, con penalti estafado incluido, desde luego. Nuestros rivales, en cambio, culminaron su remontada, lo que no fue óbice para que, una vez acabado el encuentro, reconocieran el favor arbitral. "Vaya robo os han pegado", contaría Solde que le comentaron una vez acabado el partido. En fin... El fútbol es así... O eso dicen. Por suerte, lograríamos reencontrarlos con el triunfo de la mejor manera posible algunas semanas después. Quién iba a decirlo. Pero eso, desde luego, forma parte de otra crónica.
Pichichi.
Arizmendi. 4 goles.
Evinho. 3 goles.
Cassano. 2 goles.
Supermánager. 2 goles.
Evinho. 3 goles.
Cassano. 2 goles.
Supermánager. 2 goles.
Galiamín. 1 gol.
Martín Palermo. 1 gol.
Soldevilla. 1 gol.
Martín Palermo. 1 gol.
Soldevilla. 1 gol.
Laudrup.
Evinho. 3 asistencias.
Arizmendi. 2 asistencias.
Soldevilla. 2 asistencias.
Galiamín. 1 asistencia.
Martín Palermo. 1 asistencia.
Marujito Torres. 1 asistencia.
Supermánager. 1 asistencia.
1 comentario:
Durísimas palabras, y justas, de Arizmendi a mi persona tras el choque: "No sé qué haces que antes la pillabas y era gol. Y ahora siempre pasa algo".
Ánimo de enmienda. Arizmendi es Amor.
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