
Baco de Rueda empieza a ser un profundo pozo para las Dos Españas, que sólo halla salida a su depresión con el almuerzo. A esas horas sigue incólume la concordia, pero empieza a distinguirse ya la necesidad de alcohol. Un conocido remedio a la impotencia, que ayer hizo acto de presencia tras otra derrota ante un rival de discretas condiciones, la Com, pero que hundió un poco más a un equipo que no alcanza a encontrar la puerta necesaria con la misma facilidad que sus adversarios.
Ni la sobria defensa que practica a ratos este equipo impidió el 5 a 3 final, en el que tuvo especial incidencia la fortuna de los radiofónicos subsidiados y los errores garrafales del colegiado. Esos dos factores, descontadas las lesiones y las ausencias clásicas, impidieron un resultado más equilibrado que hubiera descrito con mayor rigor la lógica previa del encuentro. Más si cabe después de que OMS avanzase al equipo a los pocos minutos con un cóctel de osadía, combinación y potencia que sobrepasó al guardameta contrario con una ajustada pelota al primer palo, previa habilitación de pared de un hábil Arizmendi. A ese inicio le falló la consistencia y la COM empató y se avanzó siempre con chuts alejados que Gato sólo pudo coger de las redes. Dominaba el tres a uno cuando Soldevilla y Arizmendi volvieron a jugar de ilusión para subir el segundo al marcador. Pase-chut de Soldevilla desde el tercio defensivo que Arizmendi, cercado por dos defensas, acierta a tocar milimétricamente con la goma de su bota lo justo para desviar y descolocar al portero.
La esperanza del gol se esfumó al poco con un gol ajustado desde el extremo del ancho y ágil Gigante. En ese momento las miradas hicieron poco más que caer al suelo para ya no recuperarse. Sólo un capricho que la diosa Fortuna regaló a Soldevilla permitió el tercer gol de Las Dos Españas. Otro chut desde zona defensiva que entró en la portería rival acompañado por las miradas extrañas de compañeros, rivales e infantes. Nadie supo del artefacto, muerto e inofensivo. El vecindario todavía habla de ese gol. Y nadie recuerda el 5-3 definitivo. Sólo la anotación en el acta del partido de un colegiado que se negó a conceder la ley de la ventaja a un Oms que había recibido antes de zafarse 1.500 moratones. Otra oportunidad de gol. Pero a esas horas, Fortuna ya le hincaba el diente al bocata de lomo adobado.
Gato. Desacertado. La distancia continúa confundiéndolo. Volvió a ser víctima de la mayoría de disparos de los contrincantes.
Arizmendi. Vivo. Su participación en los goles (incluso su mirada durante el tercero) fue indispensable para mantener la dignidad del equipo, pero en determinados momentos amasó en exceso el balón.
Soldevilla. Referente. Se echó el equipo a sus espaldas, pero no obtuvo la respuesta necesaria. Seguro en defensa y profuso en ataque.
Evinho. Lastimado. La calidad le permite dar un plus a pesar de su lesión, pero se nota que está tocado. No jugó demasiado.
Crouch. Impotente. Volvió a dejarse las canicas, pero esta vez sin suerte. Desmarques sin premio.
Toquero. Defensa y punto. Volvió a mostrar, a la par, aptitudes defensivas e invisibilidad ofensiva.
Bombero Torero. Se sumó al esfuerzo colectivo con ilusión y acabó como todos. Comiendo.
Pichichi.
Arizmendi. 4 goles.
Evinho. 3 goles.
Soldevilla. 2 goles
Supermanager. 1 gol.
Apache. 1 gol.
Crouch. 1 gol.
Laudrup.
Cassano. 3 asistencias.
Toquero. 1 asistencia.
Evinho. 1 asistencia.
Supermanager. 1 asistencia.
Arizmendi. 1 asistencia
4 comentarios:
El hijo de puta de Toquero ha sido el autor de la entrada. Y miente con las estadísticas. ¿Una asistencia? ¡Pollas!
Rectifico lo dicho: Toquero es rigor.
Oigan, la frase del partido ha sido claramente de Arizmendi, tras uno de sus siete errores defensivos que han costado otros tantos goles:
-Me he equivocado de gordo.
Soy Arizmendi. Hablaré en tercera persona.
-Arizmendi aporta trabajo y goles, pero siempre de medio campo para arriba. Cuando se le relega a tareas defensivas, el gol en contra es sólo cuestión de tiempo.
Conclusión: Albert, cúrate el puto talón y no me obligues a cederte el pivote jamás: salimos perdiendo.
Se les quiere ;)
Y sí, me he equivocado de gordo, el más gordo era el más bueno. Por lógica debería ser al revés...
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