Me gustaría escribir que Doña Suerte, por fin, volvió a dedicarnos la más luminosa de sus sonrisas. Pero no. Aparte de ser una puta (a veces), parece que también es vengativa. Igual nos ha pasado factura por los exabruptos que le dediqué desde estas líneas. Bueno, más o menos. Por increíble que parezca, hemos acabado perdiendo contra La Xarxa de TV Locals en el último minuto. Y por 0-1. La fortuna me ha acompañado en la mayoría de las acciones que iban a portería (en una también la velocidad, en una salida kamikaze, quién iba a decirlo) y el equipo, con Evo a la cabeza, se ha dedicado a sacar también un montón de ocasiones rivales. No obstante, la más importante, la que debería haber parado para salvar por lo menos un punto, acabó besando nuestras redes. Y yo el poste, dicho sea de paso. De nada sirvió cruzarme a la desesperada. Mi intento fue tan infructuoso como nuestras llegadas a las inmediaciones del área rival. Y eso que, por el despliegue de la primera parte, todo parecía indicar que el primer gol, o incluso los primeros goles, caerían de nuestro lado.
Vamos a tirar de nuevo tópico para explicar la derrota. Además de la mala uva que, al menos por el momento, está teniendo Doña Suerte, se da la circunstancia de haber tenido que jugar no sólo en lunes a primera hora de la mañana, cabrón ya de por sí mismo, sino encima en el peor lunes del año, al que, según parece, llaman "blue monday". Eso explicaría el frío (La Nevera de Baco de Rueda al fin hizo honor a su nombre, amigos), la puñetera lluvia, capaz de convertir la cancha en una pista de patinaje, no sólo por las goteras, sino también por la humedad reinante en el ambiente (esto, con parquet, no pasaría, creo) y la retahíla de catastróficas (o casi) desdichas que nos ha acompañado. Soldevilla, Galiamín y Crouch, por diversos motivos, no pudieron acudir. Malos augurios. Ocasiones desaprovechadas al margen, la primera señal de la futurible debacle ha sido que Cassano, luciendo las que Supermánager bautizaría como "Munich Cassano" (zapatillas de calle, dado que se había dejado las botas) se lesionara en la primera acción del duelo y se viera obligado a ver el choque desde el banquillo, por mucho que tratara poco después de forzar un poco.
Marujito Torres, mientras, también en la primera parte, se dio un tremebundo fostión con el suelo e incluso llevó a propios y extraños a temer por su integridad física. Y Evo, ya en la segunda mitad, se llevó también por su parte un golpe morrocotudo en toda la rodilla en una nueva caída que le obligó a dejar momentáneamante el terreno de juego. Tampoco estuvo afortunado Arizmendi. En su caso, por el paréntesis (breve, a buen seguro) que ha experimentado su idilio con el gol. No todo fue negativo, desde luego. Toquero, por ejemplo, se marcó un caño para irse del rival, además de aportar su habitual despliegue físico en tareas defensivas. Ellos, los rivales, en la segunda parte llegaron más y mejor. Supermánager terció que, tal vez, deberíamos haber ganado el primero y que posiblemente la derrota en este era más justa. Puede ser. Lo malo es que, con tanta pelea, yo creo que nos merecíamos al menos el empate inédito, un 0-0 con recuerdo de añejas apuestas con reminiscencias más o menos lobunas.
Ahora, toca descansar hasta el día 2 de febrero. Confíemos en olvidarnos entonces de una vez de maldiciones y desdenes.
Pichichi.
Arizmendi. 11 goles.
Evinho. 4 goles.
Soldevilla. 3 goles.
Cassano. 2 goles.
Galiamín. 2 goles.
Supermánager. 2 goles.
Arizmendi II. 1 gol.
Evinho. 4 goles.
Soldevilla. 3 goles.
Cassano. 2 goles.
Galiamín. 2 goles.
Supermánager. 2 goles.
Arizmendi II. 1 gol.
Martín Palermo. 1 gol.
Ravanelli. 1 gol.
Ravanelli. 1 gol.
Laudrup.
Evinho. 10 asistencias.
Soldevilla. 3 asistencias.
Supermánager. 3 asistencias.
Arizmendi. 2 asistencias.
Galiamín. 2 asistencias.
Martín Palermo. 1 asistencia.
Marujito Torres. 1 asistencia.