CAMPEONES DE LA LDM 2012-2013

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miércoles, 31 de octubre de 2012

El nuevo Dream Team


Así es, estimados compañeros. Ya no tiene sentido callárnoslo por más tiempo. Más que nada, por si dentro de nada ya no podemos decirlo. Ya sabéis que, además de Los Reyes del Siglo XXI, somos Los Reyes de la Irregularidad. Pero por ahora, al menos por ahora, nadie nos puede quitar las dos victorias consecutivas con las que hemos arrancado la temporada. Cassano, tras dejar el feo vicio que compartía con cracks de la talla de Cruyff o Prosinecki, se está destapando como todo un motor. Y de 16 válvulas. Nada de diesel. En nuestro segundo duelo de la temporada, volvió a tener protagonismo, al lado de un Evo metido a malabarista del balón (ahora la ves, ahora no), un Arizmendi enchufado y un Supermánager tan implacable en el área contraria como expeditivo cuando es menester en las inmediaciones de la propia. No a la altura del simpar Metesaquer, pero casi. Con semejante elenco, Martín Palermo de nuevo bajo los palos, Crouch y Toquero aportando desgaste para el rival y oxígeno para los nuestros y servidor aún metido a cheerleader, el triunfo estaba asegurado. 7-6 ante Radio Marca. Héroes, tal y como clamó el lesionado Soldevilla al conocer la noticia.

Apache, por motivos de intendencia, y Galiamin, aún lesionado, se perdieron también un duelo en el que, para no perder la costumbre, empezamos palmando. Qué se le va a hacer. Como al Barça de Tito, parece que nos pone esto de las remontadas. Los contrarios se pusieron 0-2 y 1-3 en la primera parte, pero acabaron viéndose sorprendidos por todo un torbellino de juego de Las Dos Españas en la segunda mitad del entorchado. Otra vez, fue una cuestión de acoso y derribo. Sin medias tintas. No sólo remontamos. Qué va. Hasta nos pusimos 5-3. Y, después del 5-4, pasamos al 6-4, 6-5 y llegamos incluso al 7-5. Sólo la suerte, aliada con nuestros rivales en forma de dos goles poco ortodoxos en los últimos instantes del entorchado, les permitió a éstos maquillar el resultado hasta el 7-6 final. Un 7-4, o incluso el momentáneo 7-5 que conseguimos, habrían sido a mi entender más justos. Ahora, increíblemente, marchamos segundos en la tabla. Y hasta podemos aspirar al liderato si derrotamos a nuestros próximos rivales. Esta vez, puede que me lleve papel y boli, para plasmar como manda el Altísimo nuestras hazañas. Unas hazañas que, confío, no terminen cuando servidor pueda volver a meterse bajo los palos. Que San Ancisclo me oiga.

El entorchado, épico, acabó con Cassano, Arizmendi y Evo marcando a pares, ayudados a su vez por la colaboración de Supermánager en tareas ofensivas. El colomense, además, dio dos de los tantos. Evo, en sana competencia con un Cassano que sumó otra asistencia a su casillero, se apuntó también dos más. Tres, si le contamos un tanto en jugada personal marca de la casa, ahora que al fin se decide a remachar en lugar de regatear al meta, tal y como confesó él mismo en el remanso del bar El Manolo. Arizmendi, implicado a tope en tareas ofensivas, nuestro Ibra particular (hasta le pitan faltas que no son, como al sueco), también aportó su granito de arena en formato de pase de gol. Qué demonios. La temporada promete. Y mucho.


Pichichi.

Evinho. 5 goles.
Arizmendi. 4 goles.
Cassano. 3 goles.
Supermanager. 3 goles.

Laudrup.

Cassano. 6 asistencias.
Evinho. 3 asistencias.
Supermánager. 2 asistencias.
Arizmendi. 1 asistencia.

jueves, 25 de octubre de 2012

Arranque de campeón


En palabras de Cassano, nuestro MVP de la jornada inaugural, el estreno del glorioso equipo que defendemos en una nueva edición de la LdM fue sencillamente primoroso. Sí, primoroso. Para nada importó que nuestro rival, un remozado a la par que violento Mundo Deportivo, llegara a adelantarse por dos veces en el luminoso. Existente, pero impasible, en La Nevera de Baco de Rueda. La cascada de ocasiones fallidas durante la primera mitad del choque, al término de la cual nos marchamos con un 1-2 a todas luces inmerecido, dio paso a todo un recital de juego coral y efectividad en la segunda parte que culminó, como no podía ser de otra manera, con un épico triunfo por 8-4.

Grandes héroes se reunieron bajo el techo de La Nevera. Sólo faltaron Toquero, despistado, Galiamin, lesionado, Crouch, malito, y Apache, baja de última hora, seducido aparentemente más por las maratones que por el fútbol. Y al fin y al cabo, ¿para qué correr si al final no puedes acabar la jugada con un remate? Disquisiciones aparte, el equipo destilaba talento. Por todos sus poros. En la portería, Martín Palermo sustituía a vuestro servidor, convaleciente aún de una fractura en el meñique diestro, pero que se vistió de corto por si era menester su presencia. Gracias a los hados (y a San Ancisclo), no lo fue. Mi participación se limitó a ayudar a mi relevo en el calentamiento y a desgañitarme cual cheerleader/técnico desde el banquillo. No temáis. Ni pienso afeitarme la cabeza ni conminaros a levantaros "ben d'hora, ben d'hora, ben d'hora", si bien algunos encuentros serán a las 9.00. Por lo que me muero de ganas es por retomar mi tantas veces inmerecida posición bajo los palos. Pero en fin, vayamos a lo bueno.

El partido pintaba feo. Tosco. Los rivales apretaban. Por todo el campo. Y, pese a que nuestros héroes se plantaban con frecuencia en las inmediaciones del área contraria, el gol no llegaba. Ellos, por el contrario, transformaron en tanto su primera ocasión clara, en una contra de esas que tantas y tantas veces padecemos al inicio de temporada. Es lo que tiene andar cortos de preparación. Pero tranquilos. Con rodaje, se van a cagar. No tardamos mucho en empatar. Cassano, llegado la noche anterior de las Vascongadas, asistió a Evo para que éste anotara a placer. Propondré a la cúpula enviarlo a Sebastopol en vísperas de duelos complicados. A ver si a más distancia, mejor. El italograciense se apuntó cinco asistencias y un tanto. Nada mal, para empezar.

Al filo del descanso, MD volvió a adelantarse, en una jugada desgraciada, con rebote y cabezazo a bocajarro incluido ante los que nada pudo hacer Palermo, atentísimo para cortar posibles avances del rival con salidas fuera de sus dominios y abortar tiros lejanos. Un disparo de Supermanager, muy activo, al palo, en el último suspiro, y un remate cruzado de Soldevilla que no fue gol de milagro, por citar sólo algunas ocasiones, no lograron evitar que nos marcharamos por detrás en el marcador al descanso. En el banquillo, haciendo corrillo alrededor de Evo, hubo conjura. Vaya si la hubo.

Salimos en tromba. Nada de prisioneros. Y los encerramos en su campo. Los córners a favor se sucedían uno tras otro. El gol, los goles, tenían que llegar. Y llegaron. Y de qué manera. Arizmendi, nuestro poste en ataque, aprovechó otro pase de Cassano para anotar el empate. Desconcertados, nuestros rivales pronto se vieron superados por nuestro alubión de juego. Supermanager nos puso por delante con un tiro a la mediavuelta tras recuperación. Evo, otra vez a pase del italograciense, colocaba poco más tarde el 4-2 en el marcador. Y no contento con eso, en un arranque de furia, nuestro MVP se llevó el balón, superó la desesperada salida del meta rival con una plástica acción y remachó de cabeza el balón al fondo de las mallas, con un ímpetu que le llevó a meterse hasta a él mismo en la portería contraria. 5-2.

El rival respondió con un zurriagazo a la escuadra que ponía el 5-3 en el partido. Y con marrullería. Supermanager, tras un rifirrafe con un clon barbudo de Pepe, habló como debe ser, en el campo, marcando el 6-3. Y Evo, tras falta ensayada (o lo parecía) aprovechó el pase a la base del palo del inefable Cassano, receptor de feísimas entradas, para poner un 7-3 que Arizmendi, a pase posiblemente del propio italograciense (dato a confirmar y que será corregido si ustedes recuerdan lo contrario, camaradas) convirtió en un contundente y merecidísimo 8-3. Los contrarios recortaron aprovechando una acción poco afortunada de Palermo y se libraron del 9-4 después de que el clon pepiano (mandan huevos) fingiera falta en su área. Hasta el organizador habló con el refri para recriminarle que picara en tamaña y descarada argucia. Pero no importó. El triunfo, como el fútbol, al final fue nuestro.


Pichichi.

Evinho. 3 goles.
Arizmendi. 2 goles.
Supermanager. 2 goles.
Cassano. 1 gol.

Laudrup.

Cassano. 5 asistencias.