
Es una lástima que glorias de la literatura romántica como Lord Byron o el gordo de Andy y Lucas hayan muerto (¿el gordo no ha muerto?), porque se necesita una pluma de ese calibre para glosar el canto al fútbol y a la vida que se ha visto esta mañana en Bac de Roda. Yo, pobre mortal, haré lo que pueda.
Un partido a las nueve siempre es un riesgo. Todos sabemos que la cultura del esfuerzo y el compromiso es uno de los pilares de este equipo, y que es una de las causas principales de que estemos donde estamos, es decir, en la liga de los paquetes. No me fiaba ni un pelo de que fuéramos ni siquiera cinco, aunque al final hasta siete valientes han participado en el derroche de pundonor, garra e incluso buen fútbol de hoy. Era el primer partido de la segunda fase y casi nadie ha querido perdérselo.
El duelo, todo hay que decirlo, ha empezado muy decantado hacia nuestro lado, porque las huestes de la radio del Conde han salido con uno menos. Contra cuatro, las Dos Españas ya han ofrecido un anticipo de la oda al balompié que sería luego el partido, pero sólo han conseguido un tanto. Cassano aprovechó una asistencia de córner de Supermanager para, con un toque de puntera, abrir la lata.
Quienes lean esto y no hayan visto el partido podrían creer que exagero, o que no tiene ningún mérito ganar contra cuatro. A ellos les digo: comedme los huevos. Y también: no os equivoquéis, sólo les ha faltado uno durante cinco minutos. Enseguida ha llegado el tío ese de la voz tan desagradable y Evinho, que bien podría llevar como sobrenombre Madre Teresa de Calcuta, le ha instado a pedir tiempo para que la victoria fuera en buena lid, y no fruto de la ventaja. Es más: ha obligado a Soldevilla a renunciar a una jugada de ataque y tirar la pelota fuera para que el recién llegado pudiera entrar. Dios sabe que mi estilo, y me atrevería a decir que el estilo fundacional de nuestro equipo, tiene mucho más que ver con protestar al árbitro o con insultar al rival en las duchas, pero bien está lo que bien acaba y lo dejaremos ahí.
La discutible política de Give peace a chance de Evinho me sirve para reclamar un nuevo adjetivo para nuestro equipo: ahora somos magnánimos. Y magno, que es una palabra que sólo se le parece pero que me va bien para seguir con la crónica, ha sido nuestro despliegue a partir de ese momento. ¡Qué circulaciones, qué remates, qué pocas cantadas del Gato! Al poco tiempo Arizmendi se sacaba de la manga un punterón que se colaba por la escuadra, y poco después Supermanager aprovechaba la penosa colocación del portero rival para marcar el tercero. Cassano, de potente disparo, hizo el cuarto.
El primer gol de los rivales coincidió con la primera cantada del Gato, que parece empeñado en que sus compañeros no le paguen la profesional que le tienen prometida si acaba algún partido con la portería a cero. Pero no puede hablarse de una reacción, porque los de la radio del Conde estuvieron todo el partido poseídos por el espíritu de su propietario; es decir, parecían lisiados.
También hubo momentos en que se apoderó de ellos el estilo de la columnista estrella de esa casa, histérico y protestón, pero predominó el tullidismo. Así que nada más marcar ellos Arizmendi consiguió el gol del partido: recibe de espaldas, media vuelta y zurriagazo. Cinco a uno y al descanso.
La segunda parte no tuvo demasiada historia. Los goles siguieron cayendo porque había hambre atrasada: Crouch marcó de cabeza tras una jugada propia de un Eibar-Sestao en el viejo Ipurua, Evinho convirtió otros dos a pesar de su homenaje continuo al Hijo del Viento, y Cassano engordó su famélica estadística con dos goles más. Uno de ellos, mal me está decirlo, de bella factura, sobre todo por lo que supone de ruptura con un pasado turbio de alcohol, drogas y alergia al despertador que parece felizmente superado: toque sutil para marcharse del primer rival, regate al segundo y pase a la red frente al portero.
Así que diez a dos. Vayan preparando sus hojaldres el resto de equipos del grupo porque nos hemos puesto el dildo y ya no vamos a quitárnoslo.
1. El Gato. Su segundo mejor partido del año, con las cantadas marca de la casa casi ausentes. Con las redlights en la punta de los dedos.
6. Arizmendi. Cada vez más un killer. Marcó e hizo marcar. Cañonero.
8. Cassano. Entrega desmedida, esta vez con acierto. Desintoxicado.
10. Evinho. Mira si es buena persona. Aportó la clase de siempre, esta vez a velocidad de tortuga para que todos pudiéramos apreciarla mejor. Messi nonagenario.
9. Soldevilla. Sobrio partido en defensa y ataque, aunque se quedó sin mojar. Protagonista de la única trifulca del partido. Old school.
Crouch. Se vació y consiguió el primer gol de cabeza de la temporada. El sábado se brindará por esa gesta. Santillana.
Supermanager. Aun renqueante, su zurda es de lo mejor que ha visto este equipo en mucho tiempo. Gol y colocación sin despeinarse demasiado. Davor Suker.
Toquero. Su ausencia le impidió aparecer entre el balón y la portería rival cuando chutaba un compañero. Hemos dicho que le regalaremos una moto con lo que ganemos en el torneo, porque hoy es su cumpleaños. Averiado.
Apache. La versión oficial habla de que está lesionado, pero las malas lenguas le atribuyen una frase lapidaria: "Demà és a les nou? No hi aniré ni boig". Sedicioso.
Galiamin. Baja por invalidez. Godó.
23. Arandacadabra. En Brasil. Camisinha.