Sí, amigos. Este año todavía no he hecho gala de mis tan felinas como irregulares cualidades para contribuir al triunfo de nuestros esforzados gladiadores. Como don Miguel de Cervantes, soy el Manco de Lepanto. No por mi prosa -ya me gustaría a mí, ya-, sino por la concatenación de espectaculares cantadas que he encadenado en el inicio de la competición. Más que un portero, parezco un tenor.Empezar el partido en frío o mis problemas con los balones hacia la derecha no son excusa (intentaré ponerle solución, lo prometo). El pasado martes, caímos otra vez ante el Sport. Rival duro, que ya nos endosó un fuerte correctivo en años anteriores. Ahora, vienen unos días de parón, en los que recuperaremos a nuestro máximo argumento en la delantera. El Gato, mientras, tiene la firme intención de ponerse manos a la obra para cerrar el año con buen sabor de boca. El último de Filipinas es ante Catalunya Ràdio, amigos. El rival que nos ganó el año pasado 4-3 con un buen remate de Torquemada que servidor, no obstante, se comió también con patatas.
Como a Ronaldinho y como a Bojan, ha llegado nuestra hora. A partir de ahora, pienso ponerme a régimen de balones y abandonar mi disfraz de escopeta de feria. Ojalá decirlo en voz alta no acabe por gafarlo. Como casi siempre.
El Gato de la Triste Figura.



